Diagnóstico de los Trastornos Adictivos
Entrevista clínica.
El diagnóstico de un trastorno adictivo se realiza, principalmente,
mediante la entrevista clínica con el paciente. Muchas veces en esta entrevista
se incluye también a familiares o personas cercanas que pueden aportar
información relevante sobre la persona. Para confirmar que la persona ha
consumido o consume la sustancia se le pregunta sobre su patrón de uso en
relación con la droga, tanto presente como pasado.
Pruebas de laboratorio.
Existen ciertas pruebas de laboratorio que pueden ayudar de
cara a confirmar el consumo de la sustancia como, por ejemplo, el análisis de
orina que analiza los restos de la droga consumida. Esta técnica sirve también
para detectar recaídas.
Para
que el uso de una droga se considere un trastorno adictivo es necesario, además,
evaluar el impacto que tiene en la persona. Existen varios criterios
consensuados por expertos como:
•
Que
el paciente consuma más cantidad de la que pretende de manera inicial, con
sensación de pérdida de control ante la sustancia.
•
Que
el consumo de la droga tenga un impacto negativo en la vida del paciente
(deterioro de las relaciones interpersonales, malestar físico o psicológico, pérdida
de trabajo, abandono de otras actividades como el ocio o el deporte).
•
Que
el paciente desarrolle tolerancia (cada vez necesita más cantidad de droga para
obtener los efectos deseados) y/o dependencia física (al dejar de tomar la
sustancia se encuentra en situación de abstinencia, lo que conlleva un riesgo
para la salud y mucho malestar psicológico).
•
Que
el consumo tenga repercusiones en la salud física y/o psicológica de la
persona.
Aunque
existen pruebas de alta sofisticación como, por ejemplo, pruebas de neuroimagen
(escáneres cerebrales y similares) que permiten visualizar los cambios biológicos
que ocurren cuando se desarrolla una adicción, es importante remarcar que el
diagnóstico definitivo es siempre clínico, es decir, a través de la entrevista
con el paciente.
Una
vez diagnosticada la enfermedad, es importante evaluar el impacto que tiene
para la persona en las diversas áreas de su vida, especialmente a nivel orgánico,
psicológico y social. De nuevo, esta evaluación se basa fundamentalmente en la
entrevista con el paciente y las personas de su entorno, así como en la realización
de analíticas y otras pruebas complementarias cuando sea conveniente.
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