Síntomas de los Trastornos Adictivos
Necesidad
imperiosa de consumir, de auto administrarse la sustancia (o sustancias varias)
de la que se ha desarrollado la adicción. Se utiliza la palabra
"craving" para hablar del deseo persistente.
Dificultad
en el control del consumo. Conduce al consumo excesivo y, a la vez, produce
consecuencias negativas familiares, laborales, sociales, en la salud física y
mental. La persona continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de
estos problemas que son recurrentes o persistentes. Se intenta, pero no se
consigue reducir o controlar el uso de la sustancia.
Consumo
de otras sustancias adictivas por la necesidad de conseguir un mayor efecto.
Efecto
rebote. La persona que utiliza una determinada sustancia para tranquilizarse
suele sentirse más nerviosa que antes de tomarla cuando termina su efecto, por
lo que necesita volver a consumir.
Tolerancia.
Aparece cuando se utiliza de forma progresiva más cantidad de la sustancia para
conseguir un efecto. El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye
claramente con su consumo continuado.
Síndrome
de abstinencia. El cerebro acostumbra a funcionar con una sustancia por lo que
necesita a menudo una nueva dosis para obtener un efecto concreto o evitar síntomas
desagradables como la angustia, el estrés o el desánimo. Aparece cuando se deja
de consumir la sustancia y los síntomas se pueden aliviar cuando se toma más
sustancia.
Alteración
de la conducta porque está bajo los efectos de la sustancia o porque la echa de
menos. En función del tipo de droga, pueden aparecer todo tipo de alteraciones
conductuales: agresividad, conductas violentas, marcada apatía, alucinaciones,
delirios, etc.
Intoxicación.
Se produce por un consumo excesivo de la sustancia y causa una disminución del
rendimiento psicológico y conductual. La intoxicación aguda puede derivar en un
coma y llegar a provocar la muerte. La intoxicación crónica, que se debe a un
consumo regular y excesivo durante un período prolongado en el tiempo, puede
provocar, entre otros, trastornos digestivos, neurológicos y cardiovasculares.
Cambios
a nivel cerebral. La persona cambia la manera de pensar, las opiniones,
actitudes y motivaciones que pasan a ser cada vez más favorables hacia el
consumo. Muchas de las personas que han desarrollado una adicción piensan que
pueden controlar el consumo de la sustancia y que, por tanto, no desarrollarán
la adicción. Autoengaño. No ven los riesgos y problemas que conlleva la adicción,
solo lo que es gratificante
Cambio
de prioridades. Se dejan de hacer actividades importantes y placenteras para
obtener la sustancia como pueden ser actividades de ocio. Gran parte del tiempo
se dedica a la obtención o consumo de la sustancia. La sustancia encabeza su
escala de valores por encima de la salud, la familia, el trabajo o el dinero.
Recaída.
Resulta muy difícil no consumir en determinadas situaciones y un primer consumo
suele llevar una recaída. Puede darse en una persona que llevaba meses sin
consumir y el descontrol puede ser mayor que antes.
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