Tratamiento de los Trastornos Adictivos
Superar una adicción implica hacer cambios importantes en el
estilo de vida que solo son posibles si la persona afectada decide emprender
este proceso. Los tratamientos actuales hacen que este proceso de cambio
personal se pueda llevar a cabo mejor y de forma más segura.
Los objetivos del tratamiento son básicamente tres:
•
mejorar las complicaciones físicas, psicológicas y sociales
creadas por la adicción;
•
aprender o reaprender a llevar una vida normal sin consumir la
droga, y
•
adquirir estrategias útiles para evitar las recaídas.
Para alcanzar estos objetivos se dispone de tratamientos
farmacológicos y psicológicos.
Los tratamientos psicológicos pueden ser tanto individuales como
familiares o grupales. Estos tratamientos buscan el empoderamiento del paciente
mediante un abordaje motivacional y son, generalmente, muy útiles para adquirir
habilidades, tanto para evitar posibles recaídas como para afrontar las
circunstancias cotidianas sin usar sustancias psicoactivas. Asimismo, permiten
que de forma progresiva el paciente entienda y acepte la enfermedad que tiene,
lo que le facilita una mejor actitud ante la adicción. En este último aspecto,
los tratamientos grupales tienen una especial relevancia.
Los tratamientos farmacológicos son muy diversos y tienen también
objetivos variados. Hay varias familias de medicamentos que se usan de manera
habitual para tratar las adicciones.
•
Fármacos agonistas para sustituir la droga. Esto se puede hacer
por un período corto de tiempo para facilitar lo que se llama la desintoxicación
(como es el caso de los tranquilizantes para la desintoxicación de alcohol). O
bien, por un período largo de tiempo, lo que se denomina programas de
mantenimiento (los más conocidos son los programas de mantenimiento con
metadona).
•
Fármacos antagonistas. Estos, en cambio, bloquean los efectos de
la droga e impiden que se manifiesten sus efectos como es el caso de la
naltrexona, que bloquea la acción de los opioides.
•
Fármacos anticraving y antipriming. En el ámbito del alcohol se
han desarrollado medicamentos que reducen el deseo de consumir (efecto
'anticraving'), como es el caso del acamprosato, y también moléculas que
reducen la tendencia a perder el control del consumo (efecto 'antipriming')
como es el caso del nalmelfeno.
•
Psicofármacos. Es importante reseñar que el consumo de drogas se
asocia con mucha frecuencia a trastornos psíquicos y, por tanto, es muy habitual
que en el proceso de recuperación el paciente tenga que tomar psicofármacos,
especialmente antidepresivos.
En cualquier caso, hay que tener muy en cuenta que la base del
tratamiento es psicológica y que los fármacos constituyen un complemento eficaz.
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